La Conexión de internet iba bastante lenta, por lo qué google tardó bastante en terminar su búsqueda. Cuando acabó le di a la primera opción, pues me dio buena impresión su "Playa del Cabo:Sombras acuíferas" cómo título. También duró bastante tiempo la descarga de la página, hasta qué pude comenzar a leer:
Ana Salazar, perteneciente al pequeño municipio de Logué, localizado al sur de la provincia de Huelva, alegó haber visto unas peligrosas sombras acuíferas en la Playa del Cabo, cercana a su casa, cuyo término ella misma utilizó para definirlas. Apostaba haberlas visto en medianoche, y juró haber tenido serios percances con ellas. La supuesta víctima, qué aparecía con ciertos rasguños de cierta importancia (cortes que necesitaban puntos etc...) también añadió que había sido atacada por éstas, gracias a sus fuerzas sobre el agua... Por falta de pruebas, hoy, 13 de enero de 1982, el caso se cierra tras su ingreso en el psiquiátrico de San Juan en el año 1943, a la malintencionada causante de un gran revuelo entre los habitantes del lugar. La playa del Cabo no esconde nada, comentó el juez encargado del caso.
Me quedé paralizada... ¿Ana Salazar? No tenía ni idea de quién podía ser. Supuestamente, ingresó en el psiquiátrico de San Juan. No estaba muy lejos de la biblioteca, solo había qué coger un par de autobuses y te colabas allí. Eso hice, y en media hora me bajé del último autobús, cuya parada se encontraba enfrente de la recepción del loquero. Miré los alrededores, ¡vaya pintas! Daba un poquito de miedo la verdad. Nunca había estado en él, pero se oían bastantes leyendas fantasmales sobre aquél edificio. Entré titubeando el espacio qué me rodeaba. El interior era otro sitio muuuuuuúy! diferente. Estaba todo muy limpio y no se veía ningún loco suelto por allí. Tan sólo médicos de un lado a otro. En el fondo, estaba la recepcionista bastante ajetreada, pero aún así tenía que intentar hablar con ella, que el autobús costaba lo suyo. Me acerqué y me coloqué en la cola (una persona, que era la qué había). Y llegó mi turno.
-Psiquiátrico de San Juan, ¿qué desea?-dijo la recepcionista, una mujer treinteañera con cara de llevar mucho tiempo aguantando pesados. Se le notaba por su mero intento de interpretar voz de telefonista.
-Hola:) Venía a visitar a una enferma, ingresada en este centro...-dejé caer.
-¿Tiene cita?-preguntó arqueando las cejas.
-MMMMM... No. Pero pensé qué no haría falta. Soy su nieta-mentí pensando qué la tal Ana tendría ya bastante edad como para ser abuela.
-Está bien, dígame su nombre.
-Ana, Ana Salazar.
-¿Ana? Ana no está.
-¿Cómo qué no está?
-Pues qué le dimos el alta hace poco. Digamos qué ya estaba bien.
-¿Digamos?
-Sí bueno... Nunca se recuperó. Ella insistía en qué vio aquellas sombras, pero los médicos la veían como un caso perdido, así qué le dieron el alta.
Me quedé pensativa, pensando en qué podría hacer.
-Chica, si no te importa deje pasar al siguiente y ahora si eso te vuelvo a atender ¿vale?-dijo con asco.
-Claro, claro...
Me senté, en el primer sillón que vi. Esperando buscar una solución. Al principio pensé en pedirle la dirección de Ana a la recepcionista, pero era muy posible qué no me la diera y entonces no tendría oportunidad de obtenerla de ninguna otra manera. Así que me decanté por hacer una de las mías.
DANI.
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miércoles, 27 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Aquella noche apenas dormí:$, aunqué tampoco lo pasé muy mal...Ya estaba acostumbrada a no descansar, pues desde hacía unos día que no era capaz de concienciar el sueño.
A las 8:OO ya estaba despierta desde hace un buen rato, pero no tuve el valor de levantarme hasta las 10:00 . Así que sobre esa hora puse los pies en el suelo, arreglé mi habitación, desayuné, me di una ducha de las que duran horas, me vestí con la ropa más cómoda qué encontré y preparé una mochilita con las cosas imprescindibles: móvil, toalla para la playa (en mi pueblo es imprescindible, una no sabe cuando alguien puede invitarte a darte un baño), gafas de sol#, un billete de cinco, llaves y poco más. A ésto qué anduve camino a casa de Ruth. Estaba dispuesta a que me contara todo sobre esa cosa qué últimamente veía y la cual ella intentaba ocultar...
Así que allí estaba en cinco minutos, picando en su puerta esperando a qué se dignara por lo menos a abrirme la puerta! Sí la tuvo, por lo qué me abrió la puerta y me hizo sentarme mientras ella se cambiaba el pijama por una ropa más decente. La esperé, pensando qué sería muy fácil sonsacarle... A los veinte minutos se presentó y me dijo qué estaba lista para echar una vuelta. Pensé en sacarle el tema un poco más tarde, en caliente. Anduvimos durante diez minutos, sin hablar exágeradamente como hacíamos siempre, sino con cautela, como si las dos intentáramos no molestar a la otra... Le solté la bomba rompiendo el silencio qué se había creado por falta de temas de conversación.
-Bueno tía, tienes qué explicarme lo qué pasó anoche. - le solté esperando una buena explicación.
-¿Anoche?-preguntó retóricamente... Aún así le contesté.
-Sí, anoche. Te pregunté si habías visto aquella sombra y me hiciste callar. Esperaba qué hoy me lo explicaras.-expuse muy segura de mí misma.
-¿Qué dices?-preguntó asustada mientras giraba la cabeza intentando no mirarme a los ojos.
-Ruth, no soy Tonta... Sé qué ocultas algo y la verdad, me asusta. No sé porqué lo haces, siempre nos hemos dicho las cosas a la cara, sin secretos. ¿Qué ha cambiado?
-Ha cambiado todo... -dijo- Me voy ...
Se marchó andando rápido. Miraba hacia atrás de vez en cuando con cara de compasión. Me quedé paralizada, pues no sabía qué hacer, si huir yo también, si dejar el asunto y olvidarme, o si insistir y volverla loca.
Me decidí por ir a la biblioteca. Me metería en internet y buscaría algo. Sería bastante más de lo qué tenía ahora. Así qué me dirigí allí. Me senté en el ordenador más lejano de miradas cotillas y niños pequeños qué practicaran sumas y puse en google: Playa del Cabo, sombras y agua.
DANI
Así que allí estaba en cinco minutos, picando en su puerta esperando a qué se dignara por lo menos a abrirme la puerta! Sí la tuvo, por lo qué me abrió la puerta y me hizo sentarme mientras ella se cambiaba el pijama por una ropa más decente. La esperé, pensando qué sería muy fácil sonsacarle... A los veinte minutos se presentó y me dijo qué estaba lista para echar una vuelta. Pensé en sacarle el tema un poco más tarde, en caliente. Anduvimos durante diez minutos, sin hablar exágeradamente como hacíamos siempre, sino con cautela, como si las dos intentáramos no molestar a la otra... Le solté la bomba rompiendo el silencio qué se había creado por falta de temas de conversación.
-Bueno tía, tienes qué explicarme lo qué pasó anoche. - le solté esperando una buena explicación.
-¿Anoche?-preguntó retóricamente... Aún así le contesté.
-Sí, anoche. Te pregunté si habías visto aquella sombra y me hiciste callar. Esperaba qué hoy me lo explicaras.-expuse muy segura de mí misma.
-¿Qué dices?-preguntó asustada mientras giraba la cabeza intentando no mirarme a los ojos.
-Ruth, no soy Tonta... Sé qué ocultas algo y la verdad, me asusta. No sé porqué lo haces, siempre nos hemos dicho las cosas a la cara, sin secretos. ¿Qué ha cambiado?
-Ha cambiado todo... -dijo- Me voy ...
Se marchó andando rápido. Miraba hacia atrás de vez en cuando con cara de compasión. Me quedé paralizada, pues no sabía qué hacer, si huir yo también, si dejar el asunto y olvidarme, o si insistir y volverla loca.
Me decidí por ir a la biblioteca. Me metería en internet y buscaría algo. Sería bastante más de lo qué tenía ahora. Así qué me dirigí allí. Me senté en el ordenador más lejano de miradas cotillas y niños pequeños qué practicaran sumas y puse en google: Playa del Cabo, sombras y agua.
DANI
martes, 19 de julio de 2011
-¡DANI! Estoy atrapada en la roca con forma de arácnido, no puedo salir...-me dijo más tranquila de lo qué debería.
-¿Dónde? -pregunté.
En ese momento sonó un pitido, indicándonos qué no había cobertura & se había cortado la llamada. Miré a mi alrededor, intentando buscar aquella roca. Empecé a asustarme, pues no la encontraba. Pensé en calmarme un poco. Respiré hondo tres veces & comencé a buscar por los alrededores...Pronto me percaté de la roca a la qué se refería Ruth, pues era bastante fácil si una estaba calmada. Me acerqué lentamente & ví una sombra a lo lejos, pero no se veía bien, podría ser un hombre, una mujer o incluso un perro. No sabía muy bien lo qué estaba observando, pero eso sí, no era Ruth... Grité su nombre a toda voz, cómo si fuera la última vez en la que tendría la oportunidad de hacerlo. Me paré a escuchar por si recibía respuesta & la oí. El sonido venía del lado opuesto al qué yo estaba. Rodeé la roca lo más rápido qué pude, no muy rápido porque ya estaba cansada, pero lo hice con ganas de encontrarla al otro lado. Y allí estaba, tirada, sin ningún rasguño insólitamente, esperándome con el ceño fruncido. La miré, esperando qué me dijera algo pero tan sólo se quedó mirándome sin pronunciar palabra alguna.
-¡RUTH! ¿Qué te ha pasado? Estábamos muy preocupados por ti. Tu madre ha ido a avisar a la policía y todo…-le expliqué cansada.
-¿A la policía? Joder, pues si qué se lo ha tomado en serio. Sólo me caí no sé como, pero me he lastimado mucho el tobillo y no puedo andar… -dijo no muy convencida.
-Bueno lo mejor es qué ya estás aquí con nosotros. Voy a llamar a Angy qué seguramente me esté buscando.
Me alejé hasta encontrar cobertura qué fue a unos pocos pasos del lugar en el qué yacía Ruth. Llamé a Angy y prometió estar en unos minutos con una camilla para poder recoger a Ruth. Mientras hablaba, observé de nuevo esa sombra, era de una mujer, ahora estaba segura. Así que me dirigí a Ruth a preguntarle si se había dado cuenta.
-¿Una mujer? Dani no te emparanolles, eso de qué la playa del cabo está maldita y tal son simples leyendas. Tiene mala pinta con tanto drogado por aquí pero ya está.
-Yo creo qué si ¡éh! Sigo insistiendo… Había…
Ruth me hizo señas para qué me callara, se colocó el dedo en los labios y me callé. Venía Angy por detrás con los padres de la víctima. Estaban muy preocupados y protagonizaron una escena de preguntas y alivio por parte de todos.
Tras aquél reencuentro, todos nos fuimos a casa. Cada uno por su lado… A mí como siempre me tocó irme sola a la mía por la lejanía del lugar con el resto de las casas y las pocas ganas de compadecerse de mí de los demás. Caminé cantando una canción qué yo misma me había inventado en esos momentos de ducha en los qué una no sabe qué hacer con tal de tardar más tiempo y joder a los demás. La tarareé sin descanso, una y otra vez. Estaba sacando las llaves del la mochila qué llevaba cuando algo húmedo me golpeó la cabeza… Miré a la ría cercana a la puerta de mi casa, pero nadie estaba allí así que era imposible qué nadie me hubiese tirado agua, era rarísimo. O yo estaba en la época mala y tenía mucha imaginación o ahí estaba pasando algo.
DANI
martes, 12 de julio de 2011
Corrí, corrí como no había corrido nunca. Ruth era Fuerte, pero a la vez muy inocente... Llegué a casa de Angy en pocos minutos, lo qué normalmente era media hora. Ella estaba en la puerta con una linterna, pues apenas se veía.
-¡Su madre ha ido a buscarla por el pueblo! ¿Te vienes a la playa del cabo?-gritó.
La miré con desdén preguntándome porqué su madre no iba a buscarla allí en vez de hacer el tonto por donde no estaría.
-Sí, está bien... Pero, ¿y Bibi & Emma?
-Han ido a la policía pero no hay tiempo...
La miré & su mirada transparentaba el miedo que tenía.
-Estoy asustada Dani.
-Anda, ven aquí. Dame un abrazo-le sugerí.
Ella se me acercó y nos abrazamos muy fuerte, mientras yo le susurraba al oído unas palabras alentadoras...
-Creo qué se ha escapado. Ella estaba mal & nosotras no le echábamos cuenta Dani. Es culpa nuestra.
-¡Éh! De eso nada. Nosotros no tenemos nada qué ver con ésto-le animé- seguro qué está haciendo cualquier tontería por ahí. Anda vamos a buscarla qué es lo mejor qué podemos hacer ahora.
Me sonrió mientras por telepatía nos decíamos sin querer qué aquello era grave. Cogimos las mochilas qué Angy nos había preparado a las dos & caminamos con paso rápido & eficaz durante un cuarto de hora hasta qué llegamos a la playa del cabo, la cual estaba formada por un conjunto de rocas qué ocultaban el mar & la arena qué se escondía detrás.
-Venga, ya sólo queda el último tramo-dijo Angy un poco más esperanzada.
Comenzamos a subir los caños poco a poco, asegurándonos de dónde colocábamos los pies. Podíamos caer al vacío &no era plan de otra desgracia más. Llegamos arriba tras varios ademanes de colocarnos bien rectas para no tambalearnos. Encendimos las linternas con el fin de encontrar algo a primera vista.
-¿Tú ves algo, Angy?-pregunté atemorizada por el increíble e imposible silencio qué había.
-No mucho la verdad, ¿& tú?
-Que vá.
-Bajemos un poco a la orilla ¿no te parece?
-Sí claro.-respondí.
Nos acercamos al agua, mientras gritábamos su nombre a todo volumen sin encontrar mayor respuesta qué nuestro propio eco, qué rebotaba en las rocas más cercanas.
-¡RRUUUTTTTHHH! ¡RUUUUTTTTHHH! ¡Contesta jodér! - grité desesperada.
-¿RUTH?...
Pasaron horas & horas mientras gritábamos su nombre por la playa del cabo sin percatarnos de ningún movimiento, ni pista, ni nada...
-¡RRRUUUTTTTH!
-Oye Dani, ¿& si nos sentamos un poco? Está amaneciendo & ...estoy cansada.
-Está bien-acepté, no muy convencida de que fuera la mejor idea.
-Toma, come un poco...-dijo dándome un bocadillo envuelto en papel albal.
-Gracias.-le agradecí por primera vez en mucho tiempo. Se respiraba nostalgia en el ambiente & eso se notaba.
-No hay porqué darlas-dijo riéndose. Nunca nos habíamos dedicado palabras tan " bonitas " pues éramos las dos bastantes rancias.
Mientras comíamos la espalda comenzó a mojarse de nuevo, con los mismos síntomas. Humedad y frío. Aún así pasé de ello, no había tiempo para tonterías. Sería sudor, supuse. En ese momento, me sonó el teléfono, ponía número desconocido. Así que avisé a Angy de qué me iría a un lado a hablar a ver quién era. Me alejé a sentarme en una roca & lo cogí.
-¿Sí?-respondí diciéndome a mi misma qué sería para avisarnos de qué Ruth habría aparecido.
-¡Dani! -gritó una voz familiar a través del teléfono.
-¿Ruth?
DANI.
-¡Su madre ha ido a buscarla por el pueblo! ¿Te vienes a la playa del cabo?-gritó.
La miré con desdén preguntándome porqué su madre no iba a buscarla allí en vez de hacer el tonto por donde no estaría.
-Sí, está bien... Pero, ¿y Bibi & Emma?
-Han ido a la policía pero no hay tiempo...
La miré & su mirada transparentaba el miedo que tenía.
-Estoy asustada Dani.
-Anda, ven aquí. Dame un abrazo-le sugerí.
Ella se me acercó y nos abrazamos muy fuerte, mientras yo le susurraba al oído unas palabras alentadoras...
-Creo qué se ha escapado. Ella estaba mal & nosotras no le echábamos cuenta Dani. Es culpa nuestra.
-¡Éh! De eso nada. Nosotros no tenemos nada qué ver con ésto-le animé- seguro qué está haciendo cualquier tontería por ahí. Anda vamos a buscarla qué es lo mejor qué podemos hacer ahora.
Me sonrió mientras por telepatía nos decíamos sin querer qué aquello era grave. Cogimos las mochilas qué Angy nos había preparado a las dos & caminamos con paso rápido & eficaz durante un cuarto de hora hasta qué llegamos a la playa del cabo, la cual estaba formada por un conjunto de rocas qué ocultaban el mar & la arena qué se escondía detrás.
-Venga, ya sólo queda el último tramo-dijo Angy un poco más esperanzada.
Comenzamos a subir los caños poco a poco, asegurándonos de dónde colocábamos los pies. Podíamos caer al vacío &
-¿Tú ves algo, Angy?-pregunté atemorizada por el increíble e imposible silencio qué había.
-No mucho la verdad, ¿& tú?
-Que vá.
-Bajemos un poco a la orilla ¿no te parece?
-Sí claro.-respondí.
Nos acercamos al agua, mientras gritábamos su nombre a todo volumen sin encontrar mayor respuesta qué nuestro propio eco, qué rebotaba en las rocas más cercanas.
-¡RRUUUTTTTHHH! ¡RUUUUTTTTHHH! ¡Contesta jodér! - grité desesperada.
-¿RUTH?...
Pasaron horas & horas mientras gritábamos su nombre por la playa del cabo sin percatarnos de ningún movimiento, ni pista, ni nada...
-¡RRRUUUTTTTH!
-Oye Dani, ¿& si nos sentamos un poco? Está amaneciendo & ...estoy cansada.
-Está bien-acepté, no muy convencida de que fuera la mejor idea.
-Toma, come un poco...-dijo dándome un bocadillo envuelto en papel albal.
-Gracias.-le agradecí por primera vez en mucho tiempo. Se respiraba nostalgia en el ambiente & eso se notaba.
-No hay porqué darlas-dijo riéndose. Nunca nos habíamos dedicado palabras tan " bonitas " pues éramos las dos bastantes rancias.
Mientras comíamos la espalda comenzó a mojarse de nuevo, con los mismos síntomas. Humedad y frío. Aún así pasé de ello, no había tiempo para tonterías. Sería sudor, supuse. En ese momento, me sonó el teléfono, ponía número desconocido. Así que avisé a Angy de qué me iría a un lado a hablar a ver quién era. Me alejé a sentarme en una roca & lo cogí.
-¿Sí?-respondí diciéndome a mi misma qué sería para avisarnos de qué Ruth habría aparecido.
-¡Dani! -gritó una voz familiar a través del teléfono.
-¿Ruth?
DANI.
lunes, 11 de julio de 2011
El sol quemaba lentamente y con suspicacia los descoloridos tejados de las casas de la ciudad, mientras se respiraba un aire marino muy agradecido por algunos, aunque no para todos. Era Ocho de Julio de 2011, en plena época de crisis y miedos, aunque a mí no es qué me importara mucho a mi edad. La verdad, pasaba del tema y eso era una de las cosas que me caracterizaba, ser tan liberal. Pocos pensaban en divertirse y los qué lo hacía, lo hacían por el mal camino. Yo nunca me di cuenta de qué las cosas estaban cambiando, de qué yo estaba cambiando. Ahora lo sé, ahora qué echo un vistazo atrás me percato de lo diferente qué está mi sonrisa, mis ojos, mi cara en sí. Me conmueve pensar en mis antiguos amigos y me alegra pensar en los que tengo ahora. Me doy cuenta de los errores qué cometí y nunca debería haberlos cometido, de las cosas qué hice bien y nunca me fueron agradecidas… Echando la vista atrás una se da cuenta de todo, pues nunca echas de menos lo qué tienes hasta qué lo pierdes, y nunca te das cuenta de lo precioso qué puede ser algo, hasta que puedes experimentar con él. Ese día estaba estirada en la habitación, obligando a mi cabeza a debatir entre escuchar un disco de Dani Martín o ver una película romántica adolescente. Era verano y los días se hacían largos a veces, pero rápidos casi siempre. Ese día era de los largos, no tenía nada qué hacer… Bibi estaba en una reunión familiar con su padre y sus hermanos, pues no la veían desde hacías semanas. Emma tenía qué limpiar, llevaba castigada meses por su escapada con David a las tantonas de la noche. Angy estaba en la peluquería haciéndose las planchas, y con su voluminoso pelo rizado le llevaría horas y Ruth… según ella estaba yendo a correr todas las tardes. Ése era el panorama, un rollazo total.
Así que pensé en mi Dani Martín, puse su disco, con la preciosa carátula encima del teclado del ordenador & me dejé llevar por su música & el precioso paisaje verdoso de la portada. Me dejé llevar, los minutos pasaban muy lentos, tan lentos qué jamás imaginé qué pasarían, oía la tercera canción ralentizada, & veía el indicador de minutos moverse muy lentamente. Los ojos se me cerraban…
Soñaba con Álvaro, el chico perfecto de Logué (mi pueblo). No lo conocía pero aún así mi sueño parecía tan real… Me miraba, sonreía y me dedicaba un precioso discurso declarándoseme. Otra vez volvía a pasar lo mismo, y otra. UF! Qué feliz era en esos momentos. Me miraba, sonreía y me dedicaba un precioso discurso decla… ¡OH no! Alguien me pega por detrás. ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Qué…? Intenté abrir los ojos, pero parecía qué tenían las llaves echadas, era imposible levantar los párpados. Me dolía la cabeza, cómo si realmente alguien me hubiera pegado, me retumbaba realmente fuerte & sentía dolor, mucho dolor. Tras un gran esfuerzo volví a oír la tercera canción del disco, qué se reproducía por quinta vez & volvía a ver el prado verde del cantante de mi vida. Por un momento me despejé de la realidad, pero la verdad era qué me seguía doliendo la cabeza. Me giré, intentando comprobar posibles culpables, como mis hermanos, pero no había nadie. Aún así sabía qué habían sido ellos.
-¡ANTONIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡ANTONIO, te estoy llamando! ¡ANTONIOOOOOOOOOOOOOOO!
-¿Queeeeeé?- me preguntó disimulando su culpabilidad, con esa vocecita de niño inocente.
-¡VEEEN YAAAAA! – estaba desfasada, me habían lastimado completamente. Además tenía la cabeza mojada. Pero no me percaté de nada rojo, así qué no estaba sangrando. No comprendía porqué estaba húmeda.
-¿Qué pasa?- me preguntó acercándose hacia mí, y poniendo una mueca bastante rara al darse cuenta de mi enfado.
-¿Te hace gracia o qué?- no contestaba -¿en?
-Yo… no sé de qué me hablas, tata. No he hecho nada.
-Claro, entonces, ¿esto qué es? –grité.
-No, no sé. – Respondió mientras lloraba desconsoladamente- Lo juro.
Lo miré fijamente, lo qué hizo qué llorara aún más. Debía admitir qué a veces podía dar mucho miedo & qué me había pasado, aún así no lo admitiría nunca.
-Anda vete, pero ésta te la guardo ¿queda claro?
-Si, sí tata, clarísimo.
Huyó, salió corriendo & se resguardó en su habitación como si hubiera visto un gigante de tres cabezas. Me había dolido joder. Estaba segura qué habían sido ellos, & al chico no iba a decirle nada… Debía pensar en otra cosa, sino quería qué el dolor perdurara hasta qué se me pasaran las ganas de pelea. Pensé en salir un rato, me daría un baño en la playa y todo se me pasaría. Tan sólo tenía qué coger la toalla y salir rumbo a la costa. Y eso hice, alcancé mi toalla, me puse el bikini y anduve hasta la playa más cercana. No había nadie, pues ya eran las once y poca gente se quedaba hasta tan tarde tomando un sol qué ya había desaparecido. Me senté en la arena, piel con piel, & cerré los ojos. Sentí la mayor tranquilidad del mundo, con el aire dándome en la cara & alejándose de ella mientras seguía su camino llevándose todos mis problemas…Pronto noté un poco de frío y empecé a temblar. Desperté de mi paraíso momentáneo y me di cuenta de qué tenía las piernas mojadas. Dirigí mi mirada al mar, dispuesta a echarme un poco hacia atrás, pero estaba demasiado lejos, no podía haber llegado hasta dónde yo estaba. Miré a un lado y a otro por si habría sido algún gamberro nocturno de estatura no considerable. Pero no había nadie… Me resultó raro, pero tenía cosas más importantes en las qué pensar. Iba a darme un baño, pero mi móvil empezó a sonar, & aunque prometí no cogerlo hasta terminar mi tarde de terapia, pero era Angy, quizás tenía ganas de salir a última hora porqué ya había terminado de la pelu. Así que lo cogí…
- ¿Quién es?
- ¿Dani, eres tú?
- Si sí claro qué soy yo.-respondí con rapidez, pues parecía alarmada.
- ¿Estás con Ruth?
- ¿Con Ruth? No, no… Se supone qué fue a correr a eso de las 7: OO & luego se daría una ducha, me dijo qué no saldría.
Me di cuenta de qué pasaba algo.
- Ruth no está Dani…- dijo Angy llorando- Ha desaparecido. Hace unas horas qué no llega a casa & tampoco volvió de correr, pues sus cosas no están en su habitación.
- Angy, ¡angy! … Tranquilízate-yo no estaba tranquila- seguro qué llegará en unos minutos, se habrá parado a hablar con alguien.-dije insegura intentando qué no se me notara.
- Dani, fue a la playa del Cabo.
Ambas sabíamos qué esa playa era demasiado peligrosa. Mucha gente había desaparecido allí. En ella, vivían todo tipo de traficantes, in transeúntes, etc… Era peligroso pasar por allí.
- ¿Cómo qué a la playa del cabo? ¿Esta niña es tonta o qué? Lo qué yo te diga ¡nos ha salido gilipollas…! – grité con bastante cabreo como para qué me intentaran calmar.
Angy lloraba tras el teléfono mientras yo le soltaba mi retagila de insultos apropiados a la situación. Hasta qué me di cuenta de qué me estaba pasando.
- Vale, vale. Angy, ¡para! Vamos a encontrarla ¿vale? Ella es fuerte aunque no lo demuestre. Además seguro qué no le ha pasado nada ¿en?
- Si, claro, no tiene porqué pasarle nada.-dijo poco convencida mientras gimoteaba.
Colgué el teléfono sin ganas, pues me costaba dejar a Angy detrás de él de esa manera. Rápidamente me dirigí a mi habitación a vestirme. Me coloqué los pitillos más cómodos & a la mano que tenía, una camiseta básica & los deportes mientras me daba porrazos por todos lados debido a los nervios. Móvil, llave y a la calle…
DANI.
DANI.
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